viernes, 16 de mayo de 2014


10 Razones para Reciclar


Reciclar se ha convertido en uno de los principales aliados en el Cuidado del Medio Ambiente ya que permite el aprovechamiento de diferente clases de Materiales, entre ellos el plástico, el vidrio, cartón, periódico, tetrapack, entre otros y de esta manera  reducir significativamente el  volumen de los desperdicios. Pero esta es una tarea que se debe generar desde cada uno de nuestros hogares ya que es la FUENTE PRIMARIA de generación de residuos. Así que debemos tomar CONCIENCIA de la importancia del RECICLAJE y conocer las razones por las cuales debemos reciclar:

1. Reciclar ayuda a disminuir la contaminación del aire y el agua.
2. El reciclaje  genera puestos formales de trabajo.
3. Por cada tonelada de papel que se recicla, se salvarán 5 árboles.
4. Si reciclamos reducimos la presión de los rellenos sanitarios.
5. El reciclaje es una de las formas más sencillas de combatir el calentamiento global, pues evitamos generar mayor contaminación.
6. Si utilizamos papel reciclado conservamos nuestros recursos naturales.
7. Tirar papel a la basura es desperdiciar material para hacer productos nuevos.
8. Reciclar le da tiempo al planeta de reforestarse.
9. Reciclando prolongamos la vida útil de los materiales, ahorrando de esta manera dinero y recursos.
10. Es tarea de todos construir un MUNDO MEJOR. 


Con lo anterior podemos concluir que el Cuidado Ambiental nace desde cada uno de nuestros hogares  y el reciclaje, es una de las mas importantes premisas ambientales para disminuir residuos y contra restar el impacto en nuestros Recursos Naturales.

Fuente: Concienciaeco

lunes, 12 de mayo de 2014

¿Por qué el estrés nos hace engordar? 


Una de las relaciones más claras entre nuestra mente y nuestro cuerpo se da con la comida. Sea para celebrar, sacar nuestras penas o acompañarnos para afrontar el estrés del trabajo, acudimos a aquel pastel de chocolate o ese litro de helado; comemos nuestras emociones. Recurrimos a la comida como una manifestación de aquello que queremos sentir o cambiar. Esto lo vemos claramente cuando por estrés o nervios comemos para relajarnos. Pero la relación va más allá de cómo nos hace sentir la comida.
El estrés es una reacción de nuestro organismo que indica que debemos estar alerta ante el peligro. Cuando nuestro cerebro detecta una amenaza, desde una
serpiente hasta la posibilidad de tener problemas en el trabajo, los niveles de adrenalina y cortisol se elevan preparándonos para huir o luchar según sea el caso;
una vez que la adrenalina se desvanece el cortisol, que aún está presente, indica que es necesario conseguir reservas de alimento. Lo que aumenta el apetito.

Otro efecto del estrés es el insomnio; la falta de sueño a su vez, afecta el metabolismo debido a que altera el funcionamiento de la grelina y leptina, hormonas que
regulan el apetito. La leptina se reduce, la grelina aumenta y nos da más hambre. Por otro lado, de acuerdo con una investigación del Instituto Garvan de Australia,
el estrés crónico hace que el cerebro libere un neuropéptido llamado Y2, lo que provoca un aumento de tejido graso en el organismo y subimos de peso.

Todos estos efectos combinados del estrés, sin mencionar el hambre emocional, hacen que sea una de las principales causas de obesidad. El estrés nos hace subir
de peso no sólo por lo que comemos, sino por cómo afecta a nuestro organismo.

Aprender a manejar nuestro estrés no sólo puede beneficiarnos a nivel psicológico, sino que favorecerá nuestro estado de salud físico. Para evitar que el estrés
nos haga subir de peso, hay pequeñas cosas que podemos hacer:

Hacer ejercicio: Reduce el cortisol, lo que combate el estrés y aumenta las endorfinas, lo que nos ayuda a sentir mejor.
Encontrar alternativas a la comida: Acudimos a la comida porque los efectos de lo que comemos nos hacen sentir bien. Sin embargo, hay otras alternativas que nos permiten reducir el estrés tales como caminar, leer, jugar con tu mascota o meditar.
Escribir: Además de mantenerte ocupada y alejarte del refrigerador, escribir puede ayudar a aclarar tu mente y poner en perspectiva todo lo que te preocupa.

Fuente:SuperMujer

¿Qué es la Stevia?

La Stevia es un arbusto cuyos extractos son 300 veces más dulces que el azúcar... pero sin calorías. Este ha sido el endulzante de los indios guaraníes por siglos.





Su nombre científico es Stevia Rebaudiana. Esta hierba es conocida también como “Hierba Dulce” (Ka-á he-é o Caá-jhe-é) y nos ofrece una gran cantidad de beneficios para nuestra salud. La Stevia, es una planta originaria de Paraguay, cuyo extracto endulza 300 veces más que el azúcar común, y no aporta ni una caloría. A diferencia de los demás edulcorantes, la Stevia resiste altas temperaturas sin volverse tóxica, lo que permitirá industrializar un mayor número de productos dietéticos. Se sabe que muchas compañías importantes ya están pensando en incorporarla. Sus beneficios también llegan a quienes la consumen. Estudios de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, la presentan como un excelente coadyuvante al tratamiento de la diabetes tipo 2, mientras que descubrimientos hechos en Taiwán indican que es eficaz para la prevención de problemas cardíacos.

¿Cómo se utiliza la Stevia?

Las propiedades edulcorantes de esta hierba dulce son ideales para satisfacer las necesidades de consumidores que deben controlar la ingesta de azúcares por padecer problemas de salud vinculados a desórdenes metabólicos como la diabetes.

También para aquellas personas con dificultades para ingerir azúcar en exceso, ya sea por intolerancia o problemas vinculados a la obesidad y especialmente en enfermedades como el Cáncer, en la cual se debe suprimir la ingesta de Azúcar. El extracto obtenido de la Stevia es usado como edulcorante de mesa y como aditivo para endulzar diversos tipos de preparados tales como, té , bebidas, gaseosas, confituras, repostería, salsas, pickles, productos medicinales, de higiene bucal, gomas de mascar y golosinas etc. Se puede utilizar en todo, en la preparación de cualquier alimento.

También se puede usar las Hojas de Stevia en forma infusión y beberse como cualquier té o bien utilizar el preparado para endulzar otras bebidas o alimentos. La Stevia se encuentra en las tiendas de productos naturales en muchos países, en forma de extracto, polvo o en su forma natural.

Propiedades químicas de la Stevia:

■No contiene cafeína.
■No fermenta.
■Es soluble en agua, alcohol etílico y metílico.
■El sabor dulce de la planta se debe a un glucósido llamado esteviosida, compuesto de glucosa, y rebaudiosida.
■Los cristales en estado de pureza funden a 238° C y se mantiene su sabor estable a altas y bajas temperaturas.
■Diversos estudios y análisis de laboratorio han demostrado que la Stevia es extraordinariamente rica en: Hierro, Manganeso, Cobalto y Vitamina C.
■La Stevia en su forma natural es 15 veces más dulce que el azúcar de mesa (sucrosa). Y el extracto es de 100 a 300 veces más dulce que el azúcar. La concentración de steviósidos y rebaudiósidos en la hoja seca es de 6% a 10%, habiéndose registrado ocasionalmente valores extremos de 14%. 

La stevia se comercializa desde hace más de 40 años en Japón, pero hace menos de 10 años llegó a Estados Unidos, Europa y América Latina. 
En los últimos cinco años, su auge ha ido en ascenso y parte de su publicidad radica en sus beneficios por ser un edulcorante de origen natural, que no contiene calorías, ni carbohidratos. Además, no aumenta los niveles de azúcar en la sangre.


Fuente:BoutiqueNatural

viernes, 9 de mayo de 2014

Cinco claves para una dieta 

cardio saludable



Uno de cada ocho hombres y 1 de cada 17 mujeres morirán antes de los 65 años a causa de problemas cardiovasculares. Sabiendo que la dieta juega un papel fundamental, te damos cinco claves para reducir el riesgo de padecer estas enfermedades.

1. No hay alimentos prohibidos.

Es importante llevar una alimentación variada y moderada, una dieta mediterránea basada en frutas y verduras de temporada (al menos cinco raciones al día), completada con proteínas – carne y pescado –, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva. En el caso de los cereales, elige siempre pan tradicional antes que pan de molde, que es menos saludable por su origen industrial, y dentro del pan, opta por variedades integrales: son ricas en fibra y aportan una dosis extra de vitaminas y minerales. Respecto a las grasas, reduce la ingesta de las saturadas (carnes rojas, embutidos y derivados lácteos) y sustitúyelas por las insaturadas (pescado – en especial, el azul – y frutos secos).
Recomendación del experto: “No hay ningún alimento que esté prohibido. Por ejemplo, se ha demostrado que el consumo de hasta un huevo diario no se asocia a mayor riesgo de enfermedad coronaria”.


2. La importancia de hacer la compra.

Es mejor comprar alimentos frescos, pero no siempre es posible. Si compras productos envasados, es importante que te detengas a mirar la información nutricional. Evita comprar precocinados y productos industriales, ya que contienen más sales y grasas hidrogenadas.
Recomendación del experto: “Ten cuidado con las publicidades de determinados productos, ya que pueden ser engañosas. Por ejemplo, un alimento tratado y promocionado como ‘rico en fibra’ puede tener mayor contenido en grasas”.

3. Vuelve al tupper.

En los últimos años ha empeorado nuestra dieta debido a la incorporación de la mujer al mercado laboral, pues nadie ha sustituido el papel que estas tenían en la organización de la alimentación de toda la familia. Como resultado, ahora comemos más y peor, sin un control de las materias primas ni de los métodos de preparación de los alimentos que ingerimos.
Recomendación del experto: “Es hora de volver al tupper: prepara un menú semanal con variedad tanto en la elaboración (hervidos, plancha y estofados) como en las materias primas. Comer fuera de casa no es más barato que comer lo que se hace en casa, ni siquiera en la llamada comida rápida como venden en sus anuncios publicitarios las cadenas de restaurantes”.

4. Educación nutricional, sí y desde pequeños.

Es crucial que los niños empiecen desde pequeños a comer de manera equilibrada, y son padres y tutores los que deben comenzar dando el ejemplo. Involucra a los niños en la compra y en la elaboración de algunas comidas; ayudará a que sean unos adultos sanos. Y no utilices la comida como una gratificación (compra de snacks o chucherías como premio a una buena conducta).
Recomendación del experto: “Deja que los niños participen con los mayores en la organización, compra y elaboración de los platos; no solo ayuda a la unión familiar, sino a que también luego tomen todos aquellos alimentos que les suele costar más comer de forma habitual y que son muy recomendables”.

5. Revisa tus hábitos de vida.

El exceso de sal, el sedentarismo, el alcohol y el tabaco tienen efectos perniciosos sobre nuestra salud, y está en tu mano cambiarlo. Practicar ejercicio de forma habitual, limitar el alcohol a un máximo de 20 gr/día en hombres y 10 gr/día en mujeres y abandonar el terrible hábito del tabaco es lo mejor que puedes hacer hoy en día por tu salud.
Recomendación del experto: “La sal tiene efectos negativos sobre nuestra presión arterial y en nuestro entorno su consumo suele triplicar la ingesta recomendada. Comienza a cocinar con menos sal, usa sustitutivos de sabor como hierbas aromáticas o ajo: tu salud te lo agradecerá”.
Fuente:efesalud

¿Alimentación y nutrición son sinónimos?


Si bien muchas veces nos referimos a la alimentación y la nutrición como sinónimos, lo cierto es que no lo son. Si bien están intrínsecamente relacionados, la alimentación y la nutrición juegan dos papeles diferentes en la vida de las personas. Hoy te explicamos la diferencia entre uno y otro.

Comer para vivir, y no vivir para comer

Todos los seres humanos comen, eso es un hecho: necesitamos de los alimentos para vivir, y también juega en nosotros un papel importante el placer que produce la comida.
Nuestro cuerpo requiere de un balance necesario de nutrientes para poder funcionar correctamente. Sin embargo, la forma de alimentarnos que tenemos hoy en día –basada prácticamente en comida chatarra y calorías vacías– hace que esto se nos haga un poco difícil. Cambiar la dieta es un factor imprescindible, y es ahí donde entra en juego no tanto la alimentación, sino la nutrición.

Es ahí donde podemos ver la leve diferencia entre la alimentación y la nutrición. ¿Te estás dando cuenta de por dónde vamos? Espero que sí…

Todos nos alimentamos

Esto es un hecho: todos nos alimentamos, mejor o peor, pero lo hacemos. Excepto en algunos casos –como aquellas personas que sufren de trastornos alimenticios–, las personas se alimentan, es decir, consumen diferentes alimentos.
Eso no significa que la alimentación sea saludable o no: hay gente con una alimentación desastrosa, llena de comida chatarra, grasas y fritos; mientras que otros mantienen una alimentación saludable, llena de frutas y verduras frescas.
Por ende, alimentarse no significa estar saludable, ya que hay tantas formas de hacerlo como personas en el mundo.


Entonces, ¿qué es la nutrición?

Si bien, como dijimos, la alimentación y la nutrición son términos cercanos y asociados con la salud, no son lo mismo. Los alimentos que consumimos son la clave de nuestra buena salud: ellos pueden tener los nutrientes que necesitamos… o no. No solo depende de las cantidades de comida que ingerimos, sino también de la calidad que alimentos.
Ahí es cuando entra en juego la nutrición: es el estudio de los alimentos y cómo actúan en nuestro cuerpo. Es algo sumamente importante para nuestra salud, y es triste pensar que ni siquiera se menciona durante el período de formación escolar de los más pequeños. La nutrición estudia la forma de darle a tu cuerpo todos los nutrientes que necesita para vivir.
¿Qué necesita el cuerpo para estar saludable? Proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y agua son los puntos básicos y necesarios. No todo se necesita en las mismas proporciones: lo ideal es consumir grandes cantidades de frutas y verduras, productos lácteos, cereales y carne.
Por ende, podemos deducir que alimentación y nutrición no son sinónimos: la segunda está mucho más relacionada con la proporción de alimentos que consumimos, y la calidad de los alimentos. Por eso, más allá de alimentarse, es importantísimo estar bien nutrido.

Fuente:iMujer

8 nutrientes para tu cuerpo

El ser humano necesita ingerir nutrientes para mantener una buena salud. La apropiada ingesta de estos nutrientes presentes en nuestra alimentación nos ayuda a desarrollar una dieta sana y equilibrada, que redunda en una salud de hierro.
Los nutrientes se dividen en seis grandes grupos: hidratos de carbono, lípidos, proteínas, vitaminas, minerales y agua. Cada uno de ellos tiene un objetivo específico en nuestro organismo. Toma nota de ocho nutrientes que debemos incluir en nuestra alimentación.

1# Hidratos de carbono

Los encontramos en la patata, pastas, arroz, cereales, legumbres, fruta, miel, azúcar. Son la fuente principal de energía (4kcal/g), y deben aportar del 50 al 60% de la energía total de nuestra dieta.
El déficit de carbohidratos en la dieta puede inducir a un estado de cetoacidosis y a un mal funcionamiento del sistema nervioso central. Si se ingieren en exceso, se almacenan en nuestro cuerpo como grasa, pero su consumo moderado es esencial para nuestra salud.

2# Proteínas

Las proteínas son las encargadas de permitir el desarrollo, crecimiento y mantenimiento de nuestro organismo. Las proteínas son fundamentales en la producción de los anticuerpos y enzimas, como sustancias esenciales para la vida. Este tipo de nutrientes los debemos incluir diariamente en nuestra dieta. Se encuentran en los alimentos cárnicos, pescado, productos lácteos, embutidos y granos.

3# Vitaminas

  • Vitamina A 
    La vitamina A juega un papel importante en el crecimiento y el desarrollo en general, incluyendo la visión adecuada, dientes sanos, piel brillante, unos huesos fuertes y más. Además, protege al cuerpo de diferentes tipos de infecciones y promueve la salud y el crecimiento de células y tejidos en el cuerpo.
    Algunos alimentos ricos en vitamina A son: las zanahorias, el melón, la calabaza, las espinacas, los huevos, la sandía, la col rizada, la papaya, melocotones, albaricoques, tomates, frijoles secos, lentejas, pimientos rojos, la guayaba, el brócoli, el hígado, la leche y los cereales fortificados .
  • Vitamina C
    Es un antioxidante que disminuye el riesgo de diferentes tipos de cáncer y mejora la absorción de hierro. También mantiene las encías saludables, ayuda en la curación de heridas, fortalece el sistema inmunológico, y mantiene a raya a las infecciones.
    Algunos alimentos ricos en vitamina C son los pimientos rojos, kiwi, naranjas, fresas, melón, brócoli, guayaba, toronja, coles de Bruselas, el perejil, el jugo de limón, papaya, coliflor, col rizada y hojas de mostaza.

4# Hierro

El hierro ayuda a producir glóbulos rojos, que transportan oxígeno por todo el cuerpo. La falta de hierro en el cuerpo puede conducir a la anemia y esta puede dar lugar a fatiga, debilidad e irritabilidad. El aumento de la cantidad de vitamina C en tu dieta ayudará a tu cuerpo a absorber el hierro con mayor eficacia.
Algunos alimentos ricos en hierro son las ostras, carnes rojas, hígado de pollo, soja, cereales fortificados, las semillas de calabaza, frijoles, lentejas, espinacas, nueces, albaricoques secos, arroz integral, el berro, la col rizada, acelga, el tomillo, el espárrago, el comino, la cúrcuma , tofu, melaza, berza, puerros, el orégano, la pimienta negra, la albahaca y los nabos.

5# Calcio

El mineral calcio juega un papel clave en el mantenimiento de dientes y huesos sanos. También promueve el funcionamiento de nervios y músculos sanos, ayuda a mantener el equilibrio del pH en la sangre y ayuda al cuerpo a convertir los alimentos en energía.
El calcio lo encontraremos en: el yogur, el queso, la leche, melaza negra, semillas de sésamo, las sardinas, la col rizada, espinaca, hojas de nabo y vieiras.

6# Ácido fólico (vitamina B9)

El ácido fólico es una forma de la vitamina B9 soluble en agua. Este nutriente ayuda en la producción de células rojas de la sangre, necesarias para la prevención de la anemia. Además, evita la acumulación de homocisteína en la sangre, y ayuda al correcto funcionamiento del sistema nervioso Por último, evita las fracturas óseas y las demencias relacionadas con la osteoporosis, menopausia, y juega un papel imprescindible en la lucha contra el Alzheimer.
Es muy importante el consumo diario de ácido fólico, ya que nuestro cuerpo no mantiene reservas de este nutriente, y ha de ser repuesto constantemente.
Algunas fuentes alimenticias de ácido fólico son la lechuga, espinacas, espárragos, hojas de nabo, hojas de mostaza, perejil, col rizada, brócoli, coliflor, remolacha, lentejas, repollo, y los huevos (la yema).

7# Omega 3

Son considerados ácidos grasos esenciales (ALA, DHA y EPA) que ayudan a construir células, regulan el sistema nervioso, fortalece el sistema cardiovascular, la creación de inmunidad, y ayudan al cuerpo a absorber los nutrientes. También previenen el crecimiento de células cancerígenas y combaten la obesidad.
Algunas de las mejores fuentes de ácidos grasos omega-3 son las semillas de lino, nueces, salmón, sardinas, carne de vaca, soya, vieiras, camarones, linaza, tofu y aceite de oliva.

8# Magnesio

El magnesio contribuye a la fortaleza de los huesos, permite la producción de energía, estimula el sistema inmunológico, y mejora los músculos, los nervios y el funcionamiento del corazón. Los alimentos que son altos en fibra generalmente son también ricos en magnesio.
Algunos alimentos para obtener magnesio son las legumbres, los cereales integrales, brócoli, calabaza, espinacas, almendras, anacardos, cacahuetes, leche de soja, frijoles negros, aguacate, arroz integral, avena, frijoles, plátano, semillas de calabaza y semillas de sésamo.
Estos son 8 nutrientes para tu cuerpo: no te olvides de incluirlos en tu dieta diaria. Como ver, hay un montón de opciones para mantener una dieta saludable, y por ende, un cuerpo en correcto funcionamiento.
Fuente:iMujer

10 pequeños cambios para 

    mejorar tu salud.


Basta con modificar algunos hábitos para disfrutar de una vida plena y sana. Algunos sencillos cambios como corregir la postura, variar la dieta, cultivar el intelecto o cuidar las emociones provocarán una mejora de tu salud en cadena.

Porque la salud es la inversión que conlleva mayor beneficio, te ofrecemos las claves para tratar de disfrutar de una vida plena.

1. Cuida tu cuerpo.

La prevención y la detección precoz de la enfermedad son los dos pilares básicos para mantener el estado de salud. Además de tener unos hábitos de vida saludable, lavacunación es fundamental para la prevención. Respecto a la detección precoz, la realización de chequeos periódicos es clave: estudios urológicos para el cáncer de próstata y ginecológicos para cánceres de mama y cérvix, colonoscopias para el de colon, espirometría para EPOC, etc.
Recuerda. Hacerte un chequeo es la inversión que conlleva el mayor beneficio, el de tu salud.

2. ¡Esa postura!

El dolor de espalda de uno de los malestares más extendidos y más sencillos de prevenir. Hacer ejercicios de flexión con pilates o yoga y potenciar la musculatura abdominal y dorso lumbar con natación o en el gimnasio son unos pequeños cambios con los que prevenir enfermedades de la columna.
Recuerda. Cuida la higiene postural en el trabajo y realiza un mínimo de 10 minutos diarios de ejercicio: prevendrás el dolor de espalda y ganarás en bienestar.

3. Menos plato y más zapato.

Cualquier persona que desee ganar en salud, además de mejorar la dieta, debe aumentar la cantidad de ejercicio físico. Realizar 5 comidas al día, entre las que no deben faltar un desayuno completo formado por lácteos, frutas y cereales integrales y una cena ligera, no bastan para estar sanos: ponerse en forma nos ayuda a reducir los factores de riesgo cardiovascular, además de actuar como relajante emocional.
Recuerda. Practica deporte de forma habitual y ponte unos objetivos reales: te sentirás mejor.

4. Duerme lo suficiente (y un poquito más).

No podemos vivir sin dormir. De hecho, dormir lo suficiente (7-8 horas) y con un sueño de buena calidad es fundamental para mantener una vida saludable.
Recuerda. Si duermes poco o mal, aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades y disminuye tu calidad de vida. ¡Dormir bien es salud!

5. Dale al play.

Está confirmado: las personas más activas cerebralmente están más protegidas contra el deterioro cognitivo, lo que se traduce en bienestar y prevención de enfermedades como el alzheimer o la demencia.
Recuerda. Mantente activo socialmente, lee libros y periódicos, disfruta de la música y la pintura, aprende a tocar un instrumento o un nuevo idioma, haz pasatiempos… ¡Dale trabajo a tu cerebro y detén el deterioro cognitivo!

6. ¡Mójate!

El agua es fundamental para el cuerpo humano, tanto para ayudar a nuestro organismo a recuperar la que se pierde a través de la orina, el sudor o el aliento como para realizar uno de los deportes más completos y recomendables, en el que se trabajan todos los músculos, ligamentos y tendones: la natación.
Recuerda. Nunca esperes a tener sed para beber agua (una media de 2 litros diarios) e intenta nadar al menos una vez por semana: tu cuerpo te lo agradecerá.

7. Reserva 5 minutos al día para relajarte.

Aunque los factores de riesgo más conocidos (tabaco, colesterol, hipertensión) son una parte importante, está comprobado que los factores psicológicos también son un gatillo de numerosas enfermedades cardiovasculares como el ictus, la angina de pecho o el infarto de miocardio.
Recuerda. Reduce las sustancias estimulantes y disfruta de actividades relajantes (música, respiración, ejercicios suaves como tai chi): vivir sin estrés es el secreto de una vida longeva y de calidad.

8. Mira el cielo a diario.

Habrás notado que tus ojos se resecan mucho los días que haces un uso continuado de tu ordenador o tu smartphone. Esto puede dañarlos porque genera estrés visual e incluso vista cansada y miopía. El mejor consejo para evitarlo es intentar mantener la pantalla al menos a 50 cm de distancia y aplicarte colirio cuando notes tus ojos secos.
Recuerda. Tómate un breve descanso de tus pantallas cada 2-3 horas, mira al cielo o al horizonte y parpadea con frecuencia: ganarás en salud ocular.

9. ¡Sonríe!

Las emociones positivas, como la alegría, el entusiasmo, la satisfacción o el orgullo, son una fuente necesaria de bienestar y calidad de vida y proyectan una imagen nuestra más atractiva, lo que favorece que otras personas positivas deseen aproximarse a nosotros.
Recuerda. Si evitas sonreír porque no te gusta el aspecto de tu boca, ponle remedio de inmediato con una ortodoncia, unas carillas de porcelana o un blanqueamiento dental. Porque si te ríes, liberas el estrés y la ansiedad y ganas en salud física y mental de manera inmediata.

10. Quiérete mucho.

Verse bien es sentirse bien. Si alguna parte de tu anatomía no te gusta, sigue los nueve consejos anteriores: deporte, dieta equilibrada, manejo del estrés y abandono de los malos hábitos. Además, la dermatología y la cirugía estética te ofrecen variadas soluciones, tanto para corregir, como para mejorar (cirugía láser ocular, blefaroplastia, aumento de pecho, etc.).
Recuerda. El elixir de la eterna juventud no existe, pero está en tu mano retrasar el envejecimiento y modificar tu imagen.

Fuente: efesalud.com